La ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán ha causado al menos 1.200 muertos según fuentes iraníes, mientras Israel intensifica bombardeos en Beirut contra Hezbollah y ordena evacuaciones masivas en Líbano que amenazan con una catástrofe humanitaria.
El corresponsal Aydin Shayedan reportó desde Teherán los bombardeos más intensos del conflicto en la capital, con escenas de pánico, llantos de niños y calles vacías, coincidiendo con el primer viernes de oración sin el líder supremo Ali Khamenei, asesinado en un ataque israelí. Partidarios de la República Islámica gritaron consignas contra Estados Unidos y exigieron continuar la guerra para vengar su muerte.
Irán niega solicitar negociaciones o alto al fuego, aunque su presidente expresó disposición a una paz duradera si los mediadores se dirigen primero a los agresores; la Guardia Revolucionaria advirtió que usará armas de nueva generación en fases próximas y se prepara para una guerra prolongada, pese a la reducción del 90% en sus misiles balísticos según EE.UU. Irán ataca bases estadounidenses en países del Golfo pero niega agredir a esos territorios.
En Líbano, 217 personas murieron esta semana por bombardeos israelíes en suburbios de Beirut, feudo de Hezbollah. El primer ministro Nawaf Salam alertó sobre un desplazamiento masivo que podría generar una crisis sin precedentes, con miles varados en calles y playas; testigos describieron familias separadas y falta de refugios. La ONU expresó preocupación por posibles violaciones al derecho internacional y pidió investigar un ataque a un colegio con 165 alumnas muertas.
Donald Trump exigió en Truth Social la rendición incondicional de Irán para cualquier acuerdo, mientras continúan bombardeos en Teherán, Isfahan y el Valle de la Beca.