Estados Unidos e Israel continúan sus ataques contra el régimen iraní al cumplirse una semana de la guerra, con Israel iniciando una segunda fase de operaciones tras establecer superioridad aérea y neutralizar misiles balísticos.
El presidente Donald Trump exigió la rendición incondicional de la República Islámica para poner fin al conflicto, mientras su secretario de guerra anunció un recrudecimiento de la ofensiva. Israel bombardeó Teherán, Isfahan y Qom, destruyendo el búnker de Ali Khamenei y lanzando la decimoquinta oleada con 6500 bombas en 120 salidas aéreas.
La corresponsal Maya Seminovich desde Tel Aviv informó que los bombardeos se concentran ahora en infraestructura, lanzaderas y misiles, aunque Irán respondió con ataques menos intensos usando bombas de racimo prohibidas, que dejan submuniciones peligrosas para civiles.
En Teherán, la corresponsal Aydin Shayedan describió la madrugada más dura con bombardeos en el centro de la capital que causaron pánico y llantos de niños; multitudes oraron al aire libre gritando consignas contra Estados Unidos y pidiendo continuar la guerra sin alto al fuego.
Irán eleva a más de 1200 muertos sus cifras, atacó bases estadounidenses en países del Golfo como Kuwait, Irak y Bahréin, y rechazó negociaciones alegando traiciones previas, mientras niega impactos en otros países como Azerbaiyán y Turquía.