El líder supremo iraní Ali Khamenei murió junto a altos mandos del gobierno en los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Teherán la semana pasada, en el marco del octavo día de la ofensiva que ya se califica como conflicto bélico regional.
Irán respondió con ataques a países vecinos como Arabia Saudita, que exigió el cese de hostilidades a la Guardia Revolucionaria, justificando sus acciones por la supuesta colaboración de esos territorios con la operación Furia Épica de Estados Unidos e Israel. Explosiones se escucharon recientemente en Teherán mientras Irán responde a los ataques recibidos.
El secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent advirtió que la mayor campaña de bombardeos aún está por venir, tras atacar más de 40 buques iraníes. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu calificó la acción como preventiva y estimó que el conflicto podría extenderse seis semanas.
El presidente iraní Masoud Pezeshkian anunció en discurso televisado la suspensión de bombardeos regionales, aprobada por el Consejo de Liderazgos, y ofreció disculpas a las naciones vecinas, asegurando no tener animadversión contra ellas. Rechazó la rendición incondicional exigida por Donald Trump, llamándola un sueño imposible, pero abrió la puerta a una salida diplomática sin intención de invadir vecinos.
Esto se suma a la segunda fase de bombardeos israelíes con superioridad aérea, neutralización de misiles balísticos y exigencia de rendición por parte de Trump para finalizar el conflicto.