En el octavo día de la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán, con más de 1.230 muertos inicialmente reportados y ahora cifras de 1.046 bajas totales contra solo 6 soldados estadounidenses fallecidos, el panel discute la clara ventaja aliada por la destrucción de la Fuerza Aérea y Armada iraníes, sin un solo avión israelí o americano derribado. Se destacan los 2.000 objetivos bombardeados por EE.UU. y 500 por Israel, con ataques nocturnos intensificados usando infrarrojos y satélites pese al humo en Teherán.
Israel despliega 200 aviones con tres salidas diarias por piloto, y su comandante de la Fuerza Aérea voló personalmente una misión sobre Irán quitándose los galones para evitar identificación. EE.UU. suma 300 aviones de Fuerza Aérea más 90 por portaaviones y bombarderos B-52, dominando el cielo iraní.
Desde Israel, Esther relata en vivo cómo un misil iraní impactó en una escuela primaria cercana, rompiendo ventanas de su edificio por la onda expansiva. Estaba viendo A24 cuando sonó la alarma; corrió al bunker con vecinos, sintiendo polvo y pánico mientras el proyectil intervenido generaba daños similares a una explosión directa.
El experto explica que la onda expansiva surge de la cabeza de combate explosiva o impacto cinético, y se menciona el uso iraní de bombas de racimo prohibidas, difíciles de interceptar y con mayor daño. El debate deriva en riesgos nucleares globales, con 12.000 ojivas disponibles y misiles hipersónicos israelíes.
Donald Trump celebra triunfalmente la victoria en redes con música de videojuegos, pese a críticas por insensibilidad ante civiles muertos.