Irán lanzó un ataque con drones contra un campamento kurdo en la frontera con Turquía, confirmando al menos un muerto y posibles más víctimas, según fuentes de inteligencia estadounidense. El corresponsal Nelson reportó esto en vivo desde Jordania, contextualizándolo como violación a la promesa del presidente iraní Masoud Pezeshkian de no atacar regiones aledañas.
En Israel, la población mantiene amplio apoyo al gobierno y al ejército pese al hastío por 68 visitas a refugios en 8 días y 16 horas y media encerrados. Diego Mintz desde Tel Aviv destacó que se perciben resultados concretos, como la muerte confirmada del ayatolá Jamenei en el primer día, ataques iraníes a países del Golfo vistos como debilidad, y un consenso incluso en la oposición para continuar hasta el final sin pedir acuerdos.
En Líbano, Santiago Montag desde Beirut describió fragmentación extrema por grupos armados y milicias, con cansancio incluso en la base de Hezbollah ante el éxodo masivo y bombardeos que obligan a abandonar hogares por segunda vez en dos años. La gente sube a montañas a ver cómo destruyen sus casas, generando profundo dolor.
El experto Julián Gadano analizó los ataques como apuesta a un cambio de régimen en Irán, más allá de daños previos a instalaciones nucleares, enfocándose en la voluntad iraní de reconstruir capacidades de enriquecimiento de uranio al 60%, injustificable para fines pacíficos según Rafael Grossi del OIEA. En exclusiva, Grossi confirmó que los bombardeos fueron muy eficaces, dañando gravemente instalaciones clave, aunque el OIEA ya no podía verificar fines pacíficos exclusivos del programa nuclear iraní.
El presidente Donald Trump exige rendición incondicional de Irán, alineado con la percepción israelí de progreso militar.