Estados Unidos e Israel lanzaron operaciones militares en Teherán que redujeron entre un 60% y 80% la capacidad balística de Irán, al golpear lanzaderas de misiles e infraestructura vinculada al régimen iraní. Fuentes norteamericanas confirmaron que las ataques continuarán con el objetivo central de debilitar al gobierno de Irán.
El presidente Donald Trump insistió en buscar un cambio de régimen en Irán y exhortó al pueblo iraní a tomar el control de su destino. La guerra en Medio Oriente comenzó meses atrás con Israel atacando el programa nuclear iraní, al que se sumaron Estados Unidos tras negociaciones fallidas, ahora enfocadas en terminar el desarrollo nuclear y promover un cambio político.
Desde Tel Aviv, el periodista Diego Minz reportó que Irán no logra dañar significativamente a Israel, con solo sirenas en ciudades como Tel Aviv y Jerusalén sin heridos ni daños graves. Israel eliminó 400 lanzaderas de misiles iraníes, dejando entre 100 y 200, que se usan como herramientas de un solo disparo ante la vigilancia de drones israelíes.
Irán responde atacando países vecinos como Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Arabia Saudita, pero queda aislado sin presionar a EE.UU. e Israel para detener las operaciones. Estados Unidos rechazó propuestas iraníes de nuevo líder y exige rendición incondicional.
Se observan grietas en el régimen iraní: el presidente Masoud Pezeshkian y el canciller Abbas Araghchi muestran moderación pidiendo disculpas a vecinos, pero los ataques continúan bajo la dirección de Ali Larijani, consejero de seguridad heredado del diseño de Ali Khamenei.