Los países europeos de la OTAN muestran posiciones divididas ante la escalada de la guerra en Medio Oriente provocada por ataques iraníes a refinerías sauditas como Aramco y amenazas de cerrar el Estrecho de Ormuz, sin lograr una postura unificada mientras Francia envía el portaaviones Charles de Gaulle al Mediterráneo y España exige diálogo y legalidad internacional.
La tensión económica global aumenta con el petróleo cerca de los 90 dólares el barril por interrupciones en el suministro que afectan logística y precios en Medio Oriente y norte de África, donde milicias chiitas de Irak y Siria apoyan a Irán y grupos kurdos podrían abrir nuevos frentes contra el régimen.
Líderes europeos criticaron la intervención unilateral de Estados Unidos e Israel, demandando debate en el Consejo de Seguridad de la ONU para legitimar el uso de la fuerza, mientras España defendió valores coherentes con posiciones sobre Ucrania, Gaza y Venezuela, rechazando estar del lado de los ayatolás pero priorizando la paz.
Donald Trump amenazó con cortar relaciones comerciales y embargos contra España por negarse a usar sus bases y no pagar el 5% del PIB a OTAN, contrastando con el apoyo de Alemania a Estados Unidos e Israel en la estrategia regional.
El programa Noticias Internacional de Televisión Pública cerró la edición especial destacando la expectación en Europa ante los próximos pasos en el conflicto.