Estados Unidos advirtió a Irán que lo peor está por llegar después de nuevos ataques israelíes que golpearon Teherán durante la noche. La Casa Blanca aprobó una venta de armas a Israel por 129 millones de euros, mientras Donald Trump exigió una rendición incondicional de Irán para negociar.
Desde el inicio del conflicto, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra capacidades militares, altos mandos y el programa nuclear iraní. Irán respondió con misiles que impactaron en Israel y países del Golfo con fuerzas estadounidenses. Trump confirmó en Truth Social el mayor bombardeo de la guerra para el sábado, con bombarderos B-1 en Reino Unido.
El presidente iraní rechazó la rendición incondicional y se disculpó por ataques a la región, atribuyéndolos a fallos en comunicación militar. Un dron iraní atacó el aeropuerto de Dubái, suspendiendo operaciones temporalmente; la periodista Lili Dawes de Euronews evacuó con pasajeros a un refugio subterráneo.
En Líbano, una operación israelí en Navichit mató a 41 personas, más 6 en Ismistar incluyendo niños, en ataques contra Hezbollah. El ejército israelí buscó información sobre el aviador Ron Arad desaparecido en 1986, sin éxito. Trump reiteró que solo bombas y rendición salvan a Irán, prometiendo hacerlo "grande de nuevo".
Masoud Pezeshkian, presidente iraní, llamó a la mediación de Turquía y Omán, criticando a agresores. En Líbano, bombardeos israelíes causan catástrofe humanitaria con evacuaciones masivas y desplazados sin refugio en Beirut. Ataques iraníes en la zona kurda de Irak dañaron Erbil cerca de bases estadounidenses.