Grupos kurdos opositores al régimen iraní en el norte de Irak sufrieron un ataque con drones de Irán contra sus bases, en una zona que también alberga consulado y tropas estadounidenses. La CIA trabaja para armarlos, con contactos establecidos incluyendo llamadas telefónicas entre Donald Trump y líderes kurdos, aunque Estados Unidos niega acuerdos sobre Irán.
Turquía, miembro de la OTAN, complica el envío de armas por su historial de conflictos con kurdos en Siria e insurgentes propios, oponiéndose a armamento cerca de su frontera.
Los kurdos, unos 30 millones sin Estado repartidos en Irán, Irak, Siria y Turquía, representan una minoría clave en la escalada regional provocada por la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán.