Andrea del Boca se convirtió en la reina de Gran Hermano al imponer disciplina en limpieza y comida, recordando su rol en telenovelas como Tonta, pobre, tonta. Entró feliz, recorrió la casa y prioriza la cocina, advirtiendo a participantes sobre dosificar recursos como hizo Romina en ediciones pasadas.
En un compacto, Del Boca reprende por tirar comida: "A partir de hoy dosificamos", sacrifica su almuerzo para que otros coman y convierte pan en budín para no desperdiciar. Panelistas destacan su rol maternal y cómo maneja la casa como estrella experimentada.
Su abogado y amigo Juan Pablo Fiorivelo conecta en vivo: Andrea merecía un regreso disruptivo post-causa judicial absuelta por Telefe, que la buscó. La describe como estratega viva que genera ruido, conecta generaciones y dinamiza el reality, apoyando ratings con su presencia.
Fiorivelo afirma que Del Boca siempre fue popular, marcó generaciones y no necesita lavar imagen pues la Justicia la absolvió. Entra con voluntad fuerte pese a golpes anímicos previos.