Andrea del Boca se posiciona como la reina estratégica de la casa de Gran Hermano, mientras Janina Silly la acusa de envidia desde la placa de nominados y revela su bronca por ser nominada tempranamente.
El panel destaca cómo Janina evita nombrar directamente a Andrea, pero la señala como fuente de conflicto, describiéndola como una persona que escucha todo sin opinar y genera envidia por su popularidad y conexiones pasadas. Los conductores analizan el saludo despectivo de Janina al ingresar, llamándola "Verónica Castro", y vinculan la rivalidad a un supuesto pasado compartido con figuras como Silvestre y especialmente Diego Armando Maradona.
Andrea del Boca confesó en entrevistas antiguas un romance fugaz con Maradona, quien le llenó una habitación de rosas rojas en Capri y le dio un beso en la Noche del 10, mientras Janina Silly actuaba como contención emocional para el Diez a través de Guillermo Coppola. Guillermo Coppola negó recuerdos de rivalidad, pero el panel especula que estos vínculos masculinos alimentan la tensión actual en el reality.
Andrea aparece como más serena e inteligente frente a la impulsividad de Janina, con el público joven descubriéndola a través de memes y su rol maternal en la casa, lo que la hace inmune a nominaciones rápidas.