En respuesta a una duda del hermano Gustavo, los predicadores de la Iglesia de Dios Internacional aclararon en Mateo 10:28 que tanto el alma como el cuerpo perecen en el infierno, ya que Dios puede destruir ambos, a diferencia de los hombres que solo matan el cuerpo.
El infierno, preparado originalmente para el diablo y sus ángeles espíritus según Mateo 25:41, castiga tanto a seres espirituales como a humanos completos con alma y cuerpo resucitados en el juicio final. Jesucristo separa a los justos de los malditos, enviando a estos últimos al fuego eterno.
Los predicadores enfatizaron que los rebeldes recibirán castigo total en el lago de fuego, probando que el alma y el cuerpo van juntos al infierno para su supresión eterna.