Los predicadores de la Iglesia de Dios Internacional explicaron que Dios destruye tanto el alma como el cuerpo en el infierno, según Mateo 10:28, diferenciándolo del castigo humano que solo mata el cuerpo.
El infierno, o lago de fuego, fue preparado para el diablo y sus ángeles espíritus según Mateo 25:41, pero también castiga a humanos completos, con alma y cuerpo resucitados. En el juicio final, Jesús separa a los justos de los malditos, enviando a estos últimos al fuego eterno.
Usando Ezequiel 37:4, describieron cómo Dios restaura los huesos secos, pone tendones, carne, piel y espíritu, resucitando el ser completo para enfrentar el juicio. Así, los condenados van al infierno con cuerpo restaurado.
El hermano Filiberto confirmó que entendió los textos bíblicos proporcionados y agradeció, concluyendo la explicación iniciada con la duda del hermano Gustavo.