Kabwe en Zambia sufre contaminación masiva por plomo en suelo, agua y aire de una antigua mina, que causa daños neurológicos irreversibles en niños como pérdida de memoria, dolores crónicos y déficits mentales. El 95% de los niños cercanos a la mina presentan niveles elevados, los más altos del mundo según Naciones Unidas.
La mina, abierta en 1904 por Rhodesia Broken Hill Company y nacionalizada después, dejó vertederos tóxicos tras cerrar en 1994. Human Rights Watch estima que afecta a 200.000 personas. Una demanda colectiva desde 2020 contra Anglo American busca indemnizaciones para niños y mujeres fértiles, alegando su rol en seguridad y procesos entre 1925-1974, aunque la empresa lo niega.
Matías Chattavancana, exanalista de laboratorio con 30 años en la mina, denuncia traición de Anglo American y gobierno zambiano por priorizar producción sobre salud. Sufrió debilidad, estreñimiento y pérdida de memoria; compañeros murieron jóvenes. Un estudio de 2022 muestra niveles medios de 60 microgramos por decilitro en sangre local.
Familias como la de Jane luchan diariamente: su hija Elizabeth tose persistentemente y tiene erupciones; usan pastillas caras contra plomo, venden rosquillas para pagarlas. Limpian obsesivamente pero verduras, agua y aire están contaminados. Inos extrae residuos tóxicos por 13 euros semanales, arriesgando derrumbes.
Jane desea mudarse con ayuda gubernamental para salvar a sus hijos y nietos contaminados desde gestación. Esperan éxito de la demanda para escapar del plomo omnipresente.