Los vecinos desalojados del complejo Estación Buenos Aires continúan aguardando para ingresar escoltados por bomberos y retirar pertenencias esenciales como medicamentos, ropa, uniformes escolares y computadoras, con un tiempo límite de 10 a 20 minutos por departamento, pero hasta el momento nadie ha podido entrar pese a la autorización fiscal llegada a las 14:30 y un censo posterior.
La demora genera angustia entre los afectados, que forman filas por torre y priorizan pisos altos, mientras la luz natural se agota en un día nublado con amenaza de lluvia y sin iluminación interna; muchos temen no poder reingresar pronto y priorizan lo indispensable, aunque algunos vehículos quedan atrapados en estacionamientos colapsados.
El enojo previo surgió por la falta de comunicación de la constructora Caputo y el Gobierno de la Ciudad, que impidió sacar autos antes de usar retroexcavadora para remover escombros, acción criticada por peritos de los vecinos quienes advierten que elimina pruebas para la causa judicial y complica apuntalar el edificio.
La constructora Caputo resulta ausente en el lugar, dejando a vecinos, policía y funcionarios porteños sin explicaciones sobre responsabilidades, pericias propias o plazos para volver a las viviendas, que parecen inviables en el corto plazo por riesgo de derrumbe.
El Gobierno de la Ciudad anuncia que el sábado y domingo se comunicará para repetir el procedimiento, pero la incertidumbre persiste sobre la duración del desalojo, que no se resuelve con hoteles temporales.