El silencio absoluto de COSUL, que desarrolló varios sectores del complejo incluyendo el derrumbado, genera sospechas y tensión, ya que se trata de una tragedia anunciada con cientos de denuncias previas por ascensores defectuosos y falta de mantenimiento. La administradora Julio Ariel Fernández ignoró emergencias, dejando personas encerradas horas sin atención adecuada.
Desde el lugar, Maxi y la periodista Abby reportan que los vecinos esperan a la Fiscalía, Gobierno de la Ciudad o Comuna para aclarar la situación, tras una reunión ayer que prometía planes de ingreso a casas y hospedaje en hoteles hasta el 13, pero no se cumplió. Exigen preservar pruebas y no apresurar trabajos sin seguridad.
Fue un milagro que no hubiera muertos, con una estructura cayendo sobre 65 autos, y los vecinos reclaman ser tratados como prioridad mientras resuelven quién los albergará y cuándo volverán a hogares habitables.