Tras época de cocaína, bandas mexicanas radicaron en Argentina en 2000 para traficar efedrina, precursora de metanfetamina prohibida en México. Importaban 20.000 kilos de China e India pese a cuota legal de 500 kilos para medicamentos, reenviándola a México vía labs como Pacheco.
En 2007, fuente policial alertó a periodista de lab en Maschwitz por explosión e olor a huevo podrido; hallaron instalación improvisada con garrafas, hornallas y mexicanos como empleados produciendo droga de síntesis, embotellada como vino.
Poca repercusión inicial bajo juez Fasionato Márquez en Campana, pero al mes surgió triple crimen de General Rodríguez: Forza, Ferrán y Vina, farmacéuticos con licencias que compraban y vendían efedrina a mexicanos.
Un empleado, Bilán, estuvo con periodista una hora antes de arrojarse de balcón en séptimo piso; era contacto de una víctima y sabía del negocio descontrolado en Argentina.