El panel del programa arremete con furia contra la hipocresía de un sector kirchnerista que critica a Lionel Messi por sacarse una foto con Donald Trump, mientras Diego Maradona posaba con Hugo Chávez y otros dictadores en cumbres financiadas por Venezuela.
Recuerdan cómo Maradona participó en la cumbre de Mar del Plata en 2005, organizada por el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner, con Luis D'Elía y Luis Esteche presentes flameando banderas de dictadores como Che Guevara, y donde el Rey de España le dijo a Chávez "¿por qué no te callas?". Contrastan con Maradona recomendando a los Kirchner a George Bush, quien ayudó a Argentina en la crisis pero luego fue traicionado.
Los panelistas defienden a Messi como un ídolo apolítico que representa a todos los argentinos sin meterse en la grieta, ridiculizando las acusaciones de "desclasado" como resentimiento de izquierda perimida contra quien supera la pobreza por mérito. Critican que Maradona apoyó dictaduras como Venezuela, Cuba e Irán, y que ser fan no implica avalarlo.
Señalan la debilidad electoral del kirchnerismo, que ni Axel Kicillof se desmarca, recurriendo a atacar a Messi para sumar votos en vez de políticas. Elogian a Javier Milei como figura admirada globalmente, comparada con Messi, y rechazan la idea de "desclasados" en futbolistas elite como un concepto anacrónico y envidioso.