Agostina Páez, la abogada argentina detenida en Brasil por injuria racial, permanece en prisión domiciliaria con tobillera electrónica pese a presentaciones de su defensa que no prosperaron. La Fiscalía brasileña rechazó su pedido para responder el proceso desde Argentina, argumentando que demoraría el juicio oral.
En Brasil hay 297 personas condenadas por racismo o injuria racial, un delito grave no afianzable con penas que suelen cumplirse en un tercio para primerizos. La abogada Carla Junqueira viaja a Brasil para impulsar cooperación jurídica internacional y lograr que Páez regrese al país, citando precedentes como las jugadoras de River que volvieron tras 70 días.
Declaraciones de testigos son contradictorias: el que filma no es el ofendido, y hay inconsistencias en las pruebas. El doctor Rodolfo opina que afrontará el proceso con condena menor, pero critica la campaña mediática de la Fiscalía. Páez está vulnerable, sin recursos y sola.
Recibe amenazas diarias de muerte, violación y secuestro del Comando Vermelho, con más de 100 mensajes por día. Su defensa apela a su integridad física y busca intervención de Cancillería y Ministerio de Justicia para sensibilizar al juez.