La abogada santiagueña Agostina Páez permanece detenida en Río de Janeiro tras insultos y un gesto racista contra un empleado de un restaurante brasileño.
El fiscal brasileño desestimó el pedido de libertad por riesgo de fuga y la toma como ejemplo en la aplicación de la ley contra discriminación y racismo, impidiendo su regreso a Argentina.
La familia agota recursos sin más dinero disponible. Expertos advierten la gravedad del caso en Brasil, donde la idiosincrasia local prioriza el juicio y posible condena de hasta seis años de prisión.
La defensa podría recurrir a una Corte Internacional de Derechos Humanos, pero por ahora la justicia brasileña la mantiene presa.