El marido de Marli, peluquera que se suicidó tras caer en una estafa de tres mujeres gitanas, relató el día fatal en que ella lo envió a trabajar para recibirlas en casa, posiblemente para una 'limpieza'.
La víctima, avergonzada y apenada, le pidió disculpas por mensajes y audios antes de quitarse la vida, tras ocho años de relación y dos conviviendo. El hombre describió abrazos y besos finales sin sospechar la tragedia, recibiendo mensajes extraños como letras de canciones.
Periodistas regresaron al lugar y obtuvieron testimonios del esposo destrozado, en continuación de la historia contada ayer en Telenoche sobre las estafadoras involucradas.