Israel bombardeó un estadio clave en Teherán donde se refugiaban más de 100 miembros de la Guardia Revolucionaria, el mismo ejército que reprimió brutalmente a la población iraní bajo órdenes de Ali Khamenei. La explosión devastó el estadio Azadi, símbolo de una fallida apertura hacia las mujeres en 2022 cuando la FIFA permitió su ingreso por primera vez.
Hezbollah, calificada como organización terrorista, ubica sus cuarteles en barrios civiles de Beirut, obligando a Israel a advertir evacuaciones antes de atacar búnkers en el sur chiita. Los panelistas destacan el modus operandi terrorista de usar civiles como escudos humanos, similar a Gaza.
Bombardeos masivos continúan en las montañas al este de Teherán y en Lorestan, con imágenes de bombarderos pesados atacando objetivos subterráneos. Medios iraníes muestran propaganda enfocada en víctimas civiles para ocultar instalaciones militares en hospitales y escuelas.
Iraníes queman carteles de Khamenei en Kandil, mientras Trump rechaza al hijo del líder muerto como sucesor. Hutíes y kurdos iraquíes amenazan actuar contra el régimen debilitado, en una guerra que involucra a 18 países y supera en intensidad conflictos previos como Ucrania.
Teherán se convirtió en una ciudad fantasma, con residentes huyendo o aislados sin internet, siguiendo directivas verbales en medio del caos.