Irán intensifica represalias con misiles contra Qatar, donde un proyectil fue interceptado sobre Doha, suspendiendo vuelos y atrapando turistas. Turistas expresan temor por explosiones y alarmas constantes en la capital qatarí, uno de los objetivos de Teherán en su respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel.
La República Islámica también atacó una base militar británica en Chipre, mientras Turquía y Azerbaiyán interceptaron o sufrieron impactos de misiles y drones iraníes. En Azerbaiyán, un dron causó cuatro heridos leves en un aeropuerto fronterizo, aunque Teherán lo niega y acusa al país de albergar inteligencia israelí.
En el norte de Irak, ataques iraníes contra la zona kurda semiautónoma dañan casas en Erbil, cerca de bases estadounidenses y opositores kurdos iraníes. Medios de EE.UU. revelan planes de la CIA para armar a estos grupos y contactos entre Donald Trump y líderes kurdos para un levantamiento contra Teherán, complicando la situación por la oposición turca.
Voces de Washington y Tel Aviv, como Benjamin Netanyahu, instan a minorías étnicas iraníes (kurdos, azeríes, baluchíes) a rebelarse. Irán, con 61% persas y diversidad étnica, enfrenta nacionalismos no persas resentidos por centralismo, aunque el chiismo une al 90% de la población.
Gobiernos evacúan miles de ciudadanos de Oriente Medio: España repatrió 3.000, Canadá registra 106.000 afectados y EE.UU. 17.000 ya regresaron. Australia envía contingentes militares. Mientras, misiles impactan la refinería de Bapco Energies en Sitra, Bahrein, generando humo y llamas en el sexto día de guerra.