Estados Unidos utilizó inteligencia humana y hackeo de cámaras de seguridad como el Domo 360 para seguir en tiempo real a la Yatolá Khamenei y sus secuaces durante meses en Teherán. Conocían la cuadra Pasteur al detalle y monitoreaban vehículos de custodia para confirmar la presencia del líder iraní en el búnker.
El operativo recuerda la captura de Osama Bin Laden en Pakistán, donde la CIA infiltró un médico paquistaní con una campaña de vacunación para obtener ADN, aunque terminaron siguiendo a un mensajero durante tres meses. Hackearon comunicaciones filtrando pornografía en un dispositivo móvil, confirmando su presencia pese a las prohibiciones musulmanas.
Los Navy Seals irrumpieron con helicópteros, uno cayó, y obtuvieron el "jackpot" de inteligencia antes de eliminar a Bin Laden, cuyo cuerpo fue arrojado al mar desde el portaaviones Carl Vinson.
Otro ejemplo es la operación israelí contra Hezbollah: el Mossad creó una falsa empresa de pagers Viper, publicitó en medios musulmanes y vendió dispositivos explosivos a 600 terroristas. Al abrir el mensaje, explotaron, causando 3.000 heridos y 100 muertos, ya que los explosivos no detectaban rayos X y los pagers carecían de geolocalización.
Siempre la inteligencia humana precede a la tecnología en estas operaciones magistrales de CIA y Mossad contra Irán y grupos terroristas.