Un gendarme de Rosario dejó su arma oficial, una pistola Pietro Beretta, en la inmobiliaria como garantía porque no podía pagar el alquiler de su casa y temía el desalojo.
El dueño llamó a Gendarmería, que recuperó el arma y puso al efectivo en disponibilidad, según el acta policial mostrada en el programa.
El panel lo presenta como pantallazo de la miseria absoluta que viven empleados públicos armados bajo el gobierno actual, con hambre que los pone en riesgo mayor.