Un cabo primero de Gendarmería Nacional en Rosario, identificado como Rivero, dejó su pistola Pietro Beretta como garantía en una inmobiliaria porque no podía pagar el alquiler de su casa por la miseria salarial impuesta por el gobierno.
Desesperado por miedo al desalojo, el gendarme se presentó el 12 de febrero de 2026 en la inmobiliaria, manifestó falta de dinero para alquiler y servicios, y entregó voluntariamente el arma con su número de serie como compromiso de pago. El dueño denunció el hecho a Gendarmería, que confirmó la pistola oficial y pasó al agente a disponibilidad.
El conductor mostró el acta oficial de Gendarmería, fechada el 21 de febrero de 2026, que detalla el incidente en el marco del operativo antinarcotráfico Bandera. Señaló que el acto refleja la desesperación extrema de empleados públicos, incluso armados, y comparó con policías cobrando solo 40 mil pesos netos por descuentos.
En Santa Fe avanzan leyes para desendeudar empleados públicos ante el desastre económico, pero el caso ilustra cómo el gobierno somete a la pobreza incluso a fuerzas de seguridad.