Emiratos Árabes Unidos sufre más ataques de Irán que otros países del Golfo e Israel por su diversidad multicultural que representa al mundo entero. El panel explica que atacar Emiratos equivale a atacar al planeta, incluyendo iraníes residentes, como estrategia fallida de Teherán para presionar a través del turismo y relaciones con Estados Unidos e Israel vía Acuerdos de Abraham.
Patricio, argentino radicado en Dubái hace cinco años, destaca ataques inéditos a civiles, hoteles y aeropuertos, no solo bases militares, pero enfatiza la hiperseguridad del país, protocolos como refugiarse en parkings subterráneos y normalidad en supermercados sin acaparamiento.
Los medios locales insisten en continuar actividades, interceptar misiles y mantener suministros por seis meses. Patricio evalúa constantemente con su familia quedarse pese al conflicto, extrañando amigos y códigos argentinos, pero valorando parrillas y mate disponibles.
Contrasta la previsibilidad emiratí, diversificada más allá del petróleo (solo 5% ingresos), con crisis como Gaza o Latinoamérica. Cita anécdota de 1991: presidente rechazó corralito en Guerra del Golfo para no ahuyentar inversiones, salvando la confianza global.