La guerra en el Golfo Pérsico, con más de 1500 muertos en siete días y un submarino estadounidense hundiendo un buque iraní por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, disparó el precio del petróleo casi un 9% a 93 dólares el barril de referencia, amenazando con aumentos del 13 al 15% en la nafta argentina que ya acumula un atraso del 15 al 20%, según empresarios del sector.
Expertos como Nicolás Gandini advierten que el gobierno de Javier Milei no permitirá subas abruptas pero la presión inflacionaria es inevitable, con impactos en fletes internacionales, transporte, derivados como plásticos PET para bebidas y neumáticos, sumándose a tarifas dolarizadas en alza y subas estacionales como peajes. La urea para el agro cayó de 650 a 620 dólares la tonelada pero su volatilidad complica la producción de dólares del campo en el primer semestre.
Argentina abandonó su neutralidad histórica alineándose con Estados Unidos, Donald Trump y Benjamin Netanyahu, lo que generó refuerzos de seguridad en embajadas por temor a represalias iraníes como los atentados a la Embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994. Panelistas critican que el tratado con EE.UU. obliga a copiar su política exterior y migratoria, exponiendo al país a riesgos en Medio Oriente.
Implicado en la causa AMIA, Mosén Ravani negó que Argentina sea objetivo pero el panel cuestiona la condena a la Fuerza Quds como terrorista, recordando fallas en investigaciones pasadas con jueces como Juan José Galeano y Ricardo Levene hijo. La inflación de enero fue del 2,9%, paritarias estatales por debajo de proyecciones y el consumo colapsado agravan la crisis económica.