Irán confirmó la muerte del líder supremo Ayatollah Ali Khamenei en el ataque del sábado perpetrado por Israel y Estados Unidos, en el marco del séptimo día de guerra en Oriente Medio. El país respondió lanzando ataques contra Israel y activos estadounidenses en la región, con explosiones reportadas en varios países del Golfo Pérsico.
Las cifras oficiales de víctimas ascienden a 1.230 iraníes muertos, 100 libaneses, 11 israelíes, 7 soldados estadounidenses, 4 de Kuwait, 3 de Emiratos Árabes Unidos, 1 de Baréin y 1 de Omán. Irán denunció que los últimos ataques estadounidenses destruyeron 11 hospitales, 7 centros de emergencia y 9 ambulancias en Teherán.
La Guardia Revolucionaria Iraní afirmó haber derribado dos drones israelíes Hermes en la provincia de Lorestan, mostrando imágenes de los restos en llamas. Israel completó su décimo tercera ola de 113 ataques contra objetivos iraníes, mientras los ataques iraníes se redujeron un 86% según comandos unificados de Estados Unidos e Israel.
Israel destruyó la sede central de Hezbollah en Beirut tras advertencias de evacuación, en respuesta a misiles lanzados por el grupo tras el asesinato de Khamenei. Irán lanzó la vigésima ola de misiles bajo 'Verdadera Promesa 4' contra bases de Estados Unidos e Israel, buscando presionar a aliados occidentales, aunque sin resultados hasta ahora.
Irán declaró no negociar ni aceptar alto al fuego, optando por resistir para infligir daños económicos a Estados Unidos e Israel mediante el consumo de material bélico. El presidente Donald Trump prometió destruir la industria de misiles iraní, mientras las tensiones escalan tras conversaciones nucleares fallidas en Mascate y Ginebra.