Los bombardeos israelíes durante la guerra de 12 días dañaron tres instalaciones nucleares clave de Irán, incluyendo las plantas de enriquecimiento en Natanz y Fordow, y una de conversión de uranio. Julián Gadanos, ex subsecretario de Energía Nuclear argentina, explicó que estas acciones retrasaron el programa iraní, que había acumulado 500 kilos de uranio enriquecido al 60% antes de los ataques, un nivel sospechoso cercano al armamentístico sin usos civiles claros. Natanz ya estaba parcialmente dañada por operaciones previas de Israel, mientras Fordow era un búnker moderno y protegido.
Gadanos aclaró que nadie sabe dónde se encuentran esos 500 kilos de uranio y enfatizó que los nuevos bombardeos buscan una solución definitiva al problema nuclear iraní, posiblemente un cambio de régimen según declaraciones del presidente de Estados Unidos. Distinguió entre el gobierno iraní, promotor del terrorismo y responsable de ataques como el de nuestro país, y la sociedad civil persa, con tradición milenaria y protestas valientes contra los ayatolás, que ha pagado costos altos en vidas.
Bombardear plantas de enriquecimiento no genera contaminación radiactiva significativa, ya que contienen uranio no irradiado, a diferencia de reactores nucleares como los de Ucrania o Bushehr en Irán. El experto comparó con Argentina, séptimo país en enriquecer uranio en 1983, y recomendó precaución con centrales nucleares operativas. La entrevista concluyó con elogios al experto por aclarar complejidades del tema nuclear.