Julián Gadanos, ex subsecretario de Energía Nuclear, alertó sobre la amenaza inminente del programa nuclear iraní, con acumulación exagerada de uranio enriquecido al 60%, nivel cercano al armamentístico. El experto vinculó el conflicto actual al ataque del 7 de octubre de 2023 por Hamás, proxy de Irán, que aceleró los esfuerzos de Israel y Estados Unidos para destruir irreversiblemente la capacidad nuclear iraní. Irán permanece aislado y empeorado, con tensiones históricas desde la Revolución Islámica y su régimen teocrático autoritario.
Rafael Grossi, director argentino del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), advirtió sobre la complejidad: Irán acumuló material nuclear pese a limitaciones a inspectores. Gadanos explicó que el uranio, elemento natural pesado, genera energía por fisión nuclear, usable para fines pacíficos como electricidad en centrales (Argentina tiene tres: dos en Buenos Aires y una en Córdoba) o militares.
El enriquecimiento aumenta la proporción de uranio-235 fisionable (natural: 0,7%), mediante centrífugas en cascada que separan isótopos por peso. Para centrales nucleares basta 5%; hasta 20% para investigación. Irán alcanzó 500 kilos al 60% antes de bombardeos israelíes el año pasado en la guerra de 12 días, nivel sin usos civiles claros y preocupante por proximidad al 90% para bombas.
América Latina tiene pocas centrales: Argentina y Brasil con capacidades autónomas; México depende de EE.UU. El proceso requiere conocimientos, costos y años, con mercado controlado. Irán violó acuerdos como el JCPOA, reduciendo centrífugas a 5.000 pero reanudando avances.