Tropas israelíes han ingresado por tierra al territorio libanés para establecer una zona tampón en la frontera y facilitar la evacuación de civiles de áreas conflictivas, en medio de intensos bombardeos aéreos contra bastiones de Hezbollah en Beirut y el sur de Líbano. Las Fuerzas de Defensa de Israel atacaron centros de mando, almacenes de drones en Daieh y otros sitios usados para lanzar ataques contra Israel, tras advertencias de evacuación que generaron pánico y congestiones viales masivas.
Hezbollah, principal aliado militar de Irán en el conflicto, emitió un comunicado advirtiendo a residentes del norte de Israel que se desplacen al sur ante ataques inminentes, escalando la tensión en el séptimo día de guerra. Los bombardeos nocturnos sacudieron suburbios sureños de Beirut, el valle de la Bekaa y el sur libanés, con aviones israelíes sobrevolando la capital y la cordillera.
Panelistas recordaron la masacre de Sabra y Chatila en 1982, donde campos de refugiados palestinos fueron atacados, criticando ataques a civiles y destacando el largo historial de violencia en Líbano. Hezbollah no ha sido desalojado, y el conflicto involucra hasta 15 países directa o indirectamente, con aliados como chiítas iraquíes, Ansar Allah y posibles suministros de Rusia y China.
Imágenes en vivo muestran misiles cayendo en Líbano, con el modus operandi similar de advertencias previas antes de ataques, manteniendo la escalada extrema.