La nutricionista explica que el azúcar mascabo difiere del común por tener menos refinamiento industrial, conservando minerales en pequeñas cantidades, pero ambos generan un alto impacto glucémico similar.
No se recomienda su consumo excesivo, especialmente en casos de resistencia a la insulina, diabetes, sobrepeso u obesidad, ya que requiere regular la ingesta independientemente del tipo.
La mejor alternativa es adaptar el paladar a sabores naturales de frutas, coco, vainilla o cacao amargo, reduciendo gradualmente azúcares y edulcorantes artificiales para disfrutar alimentos sin aditivos.