Los ataques de pánico afectan a 6 millones de argentinos con episodios de terror intenso de hasta 10 minutos que simulan infartos, explicaron especialistas como Gustavo Bustamante, presidente de la Fundación Fobias Club, en el programa. El 30% de la población sufre estrés y ansiedad, con un pico actual por la pandemia y el acumulado de tensiones que triplica las consultas.
Los síntomas incluyen taquicardia, dolor torácico, falta de aire, sudoración, miedo a la muerte o a volverse loco, y una necesidad irresistible de huir. Aunque los estudios cardíacos salen normales, los pacientes insisten en repetirlos por la sensación de muerte inminente. Los familiares deben calmarlos con frases como "estoy acá, no te voy a dejar, esto va a ceder", ofreciendo agua, abriendo ventanas y manteniendo contacto visual.
Un testimonio impactante describió un ataque repentino como "una pistola en la cabeza": sangre a los pies, corazón saliéndose, temblor y pánico total en minutos, con la familia confundida al borde de ir al hospital. La experta enfatizó que dura máximo 10 minutos, sube rápido y cede, pero deja invadido por el miedo.
Para tratarlo, se recomienda descartar problemas cardíacos con electrocardiograma primero. El tratamiento estándar combina terapia cognitivo-conductual para cambiar pensamientos y hábitos, exposición gradual en grupos para agorafobia (subte, supermercado, tren), y medicación temporal de hasta un año. Los grupos permiten autonomía progresiva sin depender de apoyos externos.
La respiración controlada a ocho veces por minuto y distractores son antídotos naturales contra la ansiedad. Los pacientes evitan salir solos o lugares públicos, pero se supera con profesionalismo y soporte familiar comprensivo.