Vladimir Putin sugirió que Rusia podría dejar de suministrar gas a países europeos para enfocarse en mercados más prometedores, en medio de la crisis energética y sanciones por la guerra en Ucrania. Putin calificó las políticas europeas como equivocadas y reiteró que Rusia será confiable con socios como Eslovaquia y Hungría.
El presidente ruso indicó que instruirá al gobierno para trabajar con empresas en esta dirección, aunque se trata de una reflexión en voz alta. Esto surge ante la propuesta de la Comisión Europea de prohibir permanentemente las importaciones de petróleo ruso a partir del 15 de abril, tres días después de las elecciones en Hungría.
El contexto incluye el protagonismo de los combustibles en conflictos como la guerra en Irán y la de Rusia con Ucrania, donde Rusia busca alternativas tras las restricciones europeas.