El presidente ruso Vladimir Putin sugirió que Rusia podría dejar de suministrar gas a Europa y redirigirlo a mercados más prometedores.
Rusia sigue proveyendo energía barata a Europa pese al proceso de desvinculación comercial, pero un corte generaría gran dolor en el continente.
La declaración se da en contexto de tensiones con amenazas mutuas, como las de Donald Trump a España, aunque nadie se beneficia del aislamiento.