Un pastor entrega una palabra profética para quienes se levantan con dolores de jaqueca, perturbados o desorientados, anunciando que Dios rompe todo trabajo de brujería, hechicería y maldad.
Explica que en un mundo donde reina el mal, la luz de Cristo actúa a través de sus siervos como antorchas para ayudar en la guerra espiritual y romper maldiciones, logrando libertad total.
Se presenta dispuesto a extender la mano de Dios para liberar a las personas de influencias demoníacas.