Los panelistas recordaron con emoción el aniversario de la muerte de Alberto Olmedo, el ídolo que hacía reír al país, particularmente doloroso por ocurrir un sábado a las 10:26 con las primeras imágenes del accidente que impactaron a todos.
Pinzón contó cómo Olmedo ingresó a la televisión como técnico haciendo bromas para hablarle al pueblo, lo que lo llevó a actuar. Su hijo Albertito Julio se emocionó con nudo en la garganta, confesando que nunca le había pasado hablar de su padre así y llamándolos ídolos.
Recordaron dónde estaban ese día fatídico: rateándose del colegio para ver grabaciones, armando fiestas o amaneciendo en casas de amigos viendo la crónica con la imagen inolvidable del auto en el boulevard. No entendían al principio qué había pasado, si se mató jugando o qué.
Revelaron la crisis matrimonial tremenda con su esposa Nancy, tapa de revista por salir con su mejor amigo Cacho Fontana, una bomba en el verano de Mar del Plata. Esa noche ella le comunicó el embarazo, según la historia, lo que lo destruyó pese a que compañeros le decían que la dejara.
Destacaron el velorio multitudinario como el de Perón, con pantón de actores en Chacarita, una locura. Fuera del aire Olmedo era serio y tranquilo, dormía entre sketches, desconectaba teléfonos; anécdotas de Jorge Paraca yendo a buscarlo a Xilantis. Mostraron sketches clásicos como Mano Santa y otros hilarantes, celebrando un humor sin cancelaciones que paraba el país.
Contaron anécdotas como la de Cacho Fontana en el Hotel Hermitage esperando la tapa de Gente, cuando se confirmó el escándalo y explotó todo, con periodistas corriendo.