El panel de BTV irrumpe con gritos de entusiasmo y muestra imágenes de Lionel Messi junto a Donald Trump en la Casa Blanca, recibiendo al Inter Miami como campeón de la MLS 2025. Trump elogia a Messi como ganador frente a otros extranjeros y saluda a jugadores como Rodrigo De Paul, mientras el plantel posa completo con el presidente.
Los panelistas estallan en debate acalorado: algunos acusan a Messi de antipatria por alinearse con Trump, quien bombardeó Irán y Venezuela, y temen riesgos para el Mundial por fundamentalistas iraníes. Otros defienden que es un acto institucional obligatorio para campeones de ligas estadounidenses, como en básquet o béisbol, y que Messi vive y hace negocios en EE.UU.
Adrián Sack, en móvil desde Estados Unidos, aclara que la foto no es noticia allá, donde el fútbol no interesa y los medios enfocan el discurso de Trump sobre petróleo y guerra contra Irán, sin triunfalismo por Messi. Insiste en que no hay lectura política como en Argentina.
Comparan con Diego Maradona: estuvo junto a Videla en 1978 con 18 años, recibió copa como capitán pese a la dictadura, y después se fotografió con Chávez cobrando plata. Critican hipocresía al juzgar a Messi pero excusar a Diego por juventud o ignorancia política.
El intercambio sube de tono con gritos, interrupciones y boludeces volando: defienden la institucionalidad que Argentina necesita, como respetar al presidente donde se vive, y rechazan boicotear por opiniones personales, comparando con ir a actos escolares.