El panel de A la Barbarossa protagonizó un acalorado debate sobre la visita de Lionel Messi con el Inter Miami a la Casa Blanca, donde entregó una pelota a Donald Trump y aplaudió discursos que avalaban ataques a Irán en medio de la guerra en Medio Oriente.
Los panelistas se dividieron fuertemente: algunos criticaron a Messi por avalar implícitamente las políticas bélicas de Trump y lo compararon con Diego Maradona, quien rechazó compromisos políticos similares, recordando que Messi evitó el balcón de la Casa Rosada con Alberto Fernández pese a la tradición pese a la expectativa de millones de argentinos.
Otros defendieron que se trata de un protocolo ineludible del club, distinto a la selección argentina donde los jugadores tienen mayor autonomía para decidir, citando precedentes históricos como las recepciones en 1978 bajo dictadura, 1986 con Raúl Alfonsín, 1990 con Carlos Menem, 2014 con Cristina Fernández de Kirchner y Qatar 2022 pese a sus controversias por derechos humanos y obreros fallecidos.
La discusión incluyó interrupciones constantes, llamados a "hablar de a uno" y acusaciones de oportunismo político, concluyendo en que Messi es un deportista responsable que cumple obligaciones protocolares sin meterse en política, separando su genialidad en la cancha de estos compromisos ineludibles.
El invitado Esteban reforzó que los deportistas deben acatar tradiciones como en Estados Unidos o Qatar, y lamentó que se critiquen ideologías por sobre el deporte.