La Orquesta Juvenil Violeta Parra cierra, silenciando sueños de 56 alumnos que encuentran en ella un refugio y familia, en su mejor momento musical.
Los chicos, desde hace 7-11 años tocando, llegan con lágrimas y salen felices, expresando música como segunda casa y tejido social.
Docentes luchan por sostener el espacio, frustrados por cortar un proceso consolidado, mientras alumnos juran pelear por reabrirla.
La noticia llegó el viernes 20 de febrero vía telefónica.
Los jóvenes ven la orquesta como contención enorme y sueño cumplido de tocar en grupo.