La Orquesta Juvenil Violeta Parra, que funciona hace 15 años en el barrio 21-24, dejará de sonar abruptamente sin motivo claro.
56 alumnos del barrio participan en esta orquesta, que les brinda contención como una familia y un escape a la dura realidad cotidiana mediante la música.
Los chicos y docentes protestaron con un concierto en la vereda para visibilizar el drama y exigen que no se cierre el espacio en su mejor momento.
Los alumnos relatan cómo la orquesta les olvidó problemas, los unió como tejido social y fue como cumplir un sueño tocar instrumentos y ser parte de algo grande.
Amenazan con luchar hasta reabrirla, aunque temen no saber qué hacer si cierra definitivamente.