El emblemático Palacio de la Papa Frita, abierto desde 1952 en Buenos Aires, cerró su local de Avenida Corrientes al 1600. Los empleados llegaron y encontraron el frente tapeado, sin aviso previo.
Los trabajadores, con amplia antigüedad, se fueron el día anterior con sus pertenencias adentro y no pudieron ingresar ni 24 ni 48 horas después. Es una falta de respeto a decenas de empleados leales.
Los dueños publicaron en redes que se mudan a calle Paraná por alquileres caros, tapiado por nuevos inquilinos. Sin embargo, la explicación suena sospechosa, ya que no comunicaron a empleados sobre el cierre ni la reapertura cercana.
Empleados y vecinos buscan contactar dueños para saber su futuro laboral y si el local reabre. Por ahora, todo es un incógnito en medio de cierres por la situación económica del país.