Nahuel Gallo, argentino liberado tras 448 días retenido en la prisión venezolana Rodeo 1, relató las duras condiciones que vivió, incluyendo torturas psicológicas y falta de comunicación con el exterior.
Gallo explicó que compartía el lugar con personas de 35 nacionalidades, pero solo él fue priorizado para su liberación el domingo pasado, aunque con incertidumbre sobre si sería libre o trasladado.
Destacó su fortaleza mental sostenida por el pensamiento de su hijo y criticó la situación en Venezuela, aún en supuesta transición, donde extranjeros no reciben visitas ni llamadas, y 24 presos extranjeros siguen esperando ser liberados.
Para mantener su identidad, fabricaba una bandera argentina con jabón derretido, a pesar de que se la confiscaban repetidamente.