Nahuel Gallo, el gendarme argentino liberado tras 448 días de cautiverio en Venezuela, dio una conferencia de prensa donde priorizó su recuperación de salud física y mental en el edificio Sentinela de Gendarmería.
Gallo describió el penal Rodeo 1 como un lugar de tortura psicológica, donde los presos extranjeros como él eran tratados como fichas de cambio sin visitas ni llamadas, viviendo en incertidumbre constante sobre su destino diario. Sobrevivió gracias a su fortaleza mental, el pensamiento en su hijo y fabricando una bandera argentina con jabón derretido.
En la mesa estuvieron el jefe de Gendarmería, la ministra Montenegro y el canciller Pablo Quirno. Gallo agradeció al Estado argentino y organismos internacionales sin dar nombres específicos, y evitó detalles de atrocidades porque necesita tiempo para procesar los 15 meses aislado.
Periodistas destacaron el tono escalofriante de su relato, emitido en vivo por Radio La Red, y señalaron reclamos políticos previos a la familia por demoras en Cancillería, atribuidas a la no reconocimiento del gobierno de Nicolás Maduro.
Gallo se siente parte de su institución y defiende su bandera, pero su mente permanece encerrada hasta la liberación de los otros 24 extranjeros presos.