Nahuel Gallo relata por primera vez sus días en la prisión venezolana Rodeo 1, describiéndola como un lugar de torturas psicológicas y atrocidades que aún no puede detallar por el trauma.
Confirma torturas de todo tipo en el centro de detención clandestino, agradece al Ministerio de Seguridad y cancillería por su liberación, sin aludir a su traslado.
Su esposa María Alexandra Gómez aclara rumores sobre AFA, rechazando lecturas políticas. Gallo menciona su fortaleza mental por su hijo y la huelga de hambre.
Se encuentra en buen estado de salud, hará estudios, quedará en Edificio Sentinela de Gendarmería y podría ser condecorado. Hay otros cuatro extranjeros presos allí.