El corresponsal León Amiras continúa su recorrido en vivo por Jerusalén, mostrando calles del centro Mamila prácticamente vacías, colegios funcionando por Zoom y comercios como Adidas abiertos pero sin clientes debido al temor por ataques iraníes. El escudo de hierro resiste, aunque hay saturación por la cantidad de misiles, y solo algunos restaurantes y cafeterías permanecen abiertos.
Amiras visita la iglesia Vincent Hall en el complejo Mamila, donde curas, monjas y sacerdotes viven la misma situación. Ciudadanos consultados creen en la caída rápida del régimen iraní, pero ven a Hezbollah en Líbano como amenaza mayor y cercana que podría durar años, requiriendo un levantamiento civil interno en Irán para el cambio.
El impacto económico es devastador: Israel pierde 4 o 5 billones de dólares por día por cierre de multinacionales y comercio, en un país que mueve millones diariamente. Países como Dubái y Emiratos Árabes correrán a comprar misiles antiaéreos tras el conflicto.
Amiras llega a la torre de David y entrada a la ciudad vieja, con palomas y un músico pero poca gente. Muestra la puerta de Jaffa cerrada por primera vez en su experiencia, un hecho inédito que históricamente se usaba hace dos mil años contra invasiones enemigas como turcas o británicas, ahora por amenaza de misiles que no distinguen árabes de judíos.