El líder norcoreano Kim Jong-un supervisó personalmente la inspección y puesta en marcha de un nuevo buque destructor de guerra de 5.000 toneladas, equipado con misiles balísticos y de crucero con potencial nuclear.
La novedad radica en la rapidez de producción, con planes para fabricar dos buques de este tipo por año durante los próximos cinco años, reforzando la capacidad ofensiva de la Marina norcoreana.
Las imágenes muestran a miles de personas formadas milimétricamente aplaudiendo al unísono, destacando el control estricto del régimen.
Este despliegue envía un mensaje al mundo sobre los avances militares de Corea del Norte.