Las fuerzas de defensa de Israel anunciaron la destrucción completa del búnker subterráneo bajo el complejo presidencial en Teherán, construido para proteger a la cúpula iraní, incluyendo al líder supremo Ali Khamenei, quien murió en un ataque previo la semana pasada. Israel extendió los plazos de sus operaciones contra Irán por semanas o más, targeting 100 a 200 lanzadores de misiles iraníes operativos y la defensa antiaérea para ganar control total del espacio aéreo.
Donald Trump exigió la rendición incondicional de Irán como única vía para acabar la guerra en su octavo día, rechazando mediación del presidente iraní Massoud Pezeshkian y prometiendo reconstruir económicamente a Irán tras eliminar el régimen, junto a aliados. Trump acordó con firmas armamentísticas cuadruplicar la producción de municiones de alta precisión para sostener ataques ilimitados.
En Líbano, tanques israelíes avanzan por tierra contra Hezbollah, matando al menos 70 integrantes en combates fronterizos y atacando 500 objetivos en 26 olas de bombardeos. Israel considera una sola guerra contra Irán y su proxy Hezbollah, dañado por la pérdida de apoyo de la Guardia Revolucionaria iraní.
Reza Pahlavi, heredero de la monarquía iraní derrocada en 1979, publicó en X que el pueblo iraní lo eligió para liderar la transición post-régimen, sin comentarios oficiales de EEUU o Israel. El espacio aéreo iraní y regional está vacío, afectando miles de pasajeros; en el Estrecho de Hormuz solo 9 buques pasaron en una semana, con 3.000 varados.
Francia desplegó su portaaviones Charles de Gaulle y un buque helicóptero en el Mediterráneo Oriental para protección, sumándose a Reino Unido e Italia en apoyo militar. Israel continúa bombardeos en Irán, apuntando a Orumieh y lanzadores balísticos.