El gendarme argentino Nahuel Gallo fue secuestrado y torturado durante 448 días en una prisión del régimen venezolano, conocido como El Rodeo, un lugar de horror con aire irrespirable, oscuridad casi total y torturas sistemáticas.
Gallo resistió golpes brutales, insultos constantes y presenció vejaciones extremas como la inserción de baba por nariz, boca y ano a otros presos; ahora inicia un largo camino de recuperación postraumática, similar al de un soldado de guerra.
En video exclusivo, Gallo agradece al Ministerio de Seguridad, su jefe, Gendarmería y organismos internacionales; destaca la ayuda de venezolanos y su orgullo argentino al cantar el himno nacional pese a las torturas psicológicas y físicas.
Los conductores repudian ironías de Diego Brancatelli, quien sugirió que Gallo podría preferir volver a la cárcel por el salario en Argentina, comparándolo con banalizar derechos humanos y equiparándolo a minimizar víctimas de la dictadura como ESMA u Olimpo.
Critican al kirchnerismo por no condenar las torturas en Venezuela y resaltan empatía especial entre Gallo y la ministra Alejandra Oliva; testimonios de ex presos como Camilo Castro confirman el terror en el lugar.